Eran los tiempos de la Covid cuando descubrí esta canción. Estábamos confinados y teletrabajábamos desde casa. A alguien se le ocurrió, ese 20 de abril de 2020, poner en común la canción de Celtas Cortos. No le di importancia hasta que oí que, en ella, se mencionaba la cabaña del Turmo. Una cosa llevó a la otra y, enseguida, me trasladé a aquellos veranos que pasábamos en Castejón de Sos y a cuando, en una de las excursiones por el valle de Estós, llegamos con los chicos, todavía pequeños, hasta ese lugar. No pude, por menos, que buscar una "vieja" foto, tomada cerca de la cabaña, y, no exento de postureo, mostrarla al chat, dando a entender que también había estado allí. Yo, que lo guardo casi todo, no retuve las conversaciones que se produjeron en torno a esta canción, pero si el recuerdo de aquellos días de confinamiento en los que nos mostrábamos, desde la distancia, agazapados detrás de nuestras cámaras. Fueron días de muchos mensajes y reuniones colectivas, pero también de conversaciones privadas. Tal vez nunca nuestra intimidad, y la de nuestros hogares, se puso tan en evidencia como en aquel tiempo. Por ello, cuando escucho esta canción, además de Estós, también resuena en mi cabeza aquellos días tan extraños.
Letra
Han cambiado, sí
Podría terminar aquí mi comentario sobre "20 de abril", sin embargo, cada vez que la escucho, me revuelve un poco los recuerdos y me lleva hasta el grupo de música celta Gwendal actuando en el Johnny, o a la "Carta de amor" de Ixo Rai cantada por María José Hernández. Imágino al autor de la canción escribiendo una carta llena de nostalgia a una mujer de la que estuvo enamorado. Ella, sin embargo, tomó otro camino acompañada por un "tío" del que espera que al menos sea divertido (es su único consuelo). Una mujer soñadora, cuyos sueños no pudo compartir. También se acuerda de esos amigos con los que hizo muchas risas y con los que no podrá volver a reir porque no queda casi nadie y los que hay, han cambiado, han cambiado, si.
Es una carta triste porque habla de las cosas hermosas que no pudimos conseguir y de aquellas otras que tuvimos el placer de disfrutar pero que ya nunca volverán. Para mi también es triste porque Tacho, que aparecía en aquella "vieja" foto de la cabaña del Turmo que mostré el 20 de abril de 2020, ya no está con nosotros.
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